Psicólogo Fobias Online

Una fobia es un miedo que obstaculiza tu vida: la intensidad del malestar que te genera aquello que temes (una situación, un animal, un fenómeno) es desproporcionada e irracional respecto al peligro real.
Y ahí está su complejidad: es un miedo lo bastante lógico como para generar todo el malestar, pero lo bastante improbable, llevado al extremo en la anticipación, como para salirse de lo racional. Tú lo sabes (“sé que es exagerado”), pero tu cuerpo reacciona igual. La buena noticia es que esa alarma se puede entrenar, y hoy puedes empezar a hacerlo con un psicólogo para fobias online, sin moverte de casa.
Si quieres saber cómo podemos ayudarte, contáctanos y, cómo psicologos online, resolveremos todas tus dudas.
Las fobias pertenecen a los trastornos de ansiedad, así que sus síntomas se parecen mucho. La diferencia: en una fobia se activan ante un estímulo concreto y desaparecen cuando éste desaparece. Aparecen siempre en contacto con el estímulo o al anticiparlo (con lo que ya te estás exponiendo mentalmente):




El verdadero problema no es el mal rato puntual, sino la cronificación: al evitarlo una y otra vez, tu cuerpo y tu mente nunca llegan a aprender que nada de lo temido ocurre, y la fobia se hace cada vez más limitante.
A nivel clínico se llaman “fobias específicas”, y hay casi tantas como cosas existen. Algunas de las más frecuentes:

En Savea Psicología llevamos la terapia a donde estés. Nuestro equipo de psicólogas altamente cualificadas trabaja contigo en sesiones online con la misma profundidad, cercanía y eficacia que en consulta.
La modalidad online encaja especialmente bien con el tratamiento de las fobias: buena parte del trabajo (reestructurar creencias, entrenar la tolerancia al malestar, preparar la exposición) se realiza perfectamente en remoto, y además la exposición gradual puede diseñarse dentro de tu propio entorno, allí donde vives tu día a día. Desde la primera sesión te acompañamos, sin listas de espera.
Un miedo intenso a un estímulo concreto puede aprenderse por varias vías:

Experiencias traumáticas directas: un episodio muy intenso (unas turbulencias fuertes) o repetido (quedarte encerrado en un ascensor).

Aprendizaje observacional: crecer viendo a una figura de referencia sufrir ante ese estímulo (“si mi padre lo teme, será peligroso”). Muy frecuente en la hipocondría o la fobia a las tormentas.

Condicionamiento social: estímulos que la sociedad asume como desagradables (serpientes, agujas, dentistas), sobre todo en personas más aprensivas o en momentos de mucho estrés.

Historia de aprendizaje vital: especialmente en fobias ligadas al vínculo, como la fobia social o al compromiso.
Y lo que la mantiene siempre es el mismo tipo de conductas: la huida y la evitación del malestar.
El tratamiento depende del origen, de tu relación actual con el miedo y de lo que ya hayas intentado. Tras una evaluación personalizada, la intervención suele incluir:
Cuando en el origen hay experiencias traumáticas, incorporamos EMDR, muy útil tanto para preparar la exposición en vivo como para sanar vivencias de origen. También se realiza online con excelentes resultados. La exposición nunca se hace de golpe: siempre a tu ritmo y con el terreno preparado.

Sí. Gran parte del trabajo (reestructuración de creencias, técnicas de regulación fisiológica, preparación y diseño de la exposición) se hace perfectamente en remoto, y la exposición gradual suele practicarse en tu propio entorno. Numerosos pacientes han superado sus fobias con procesos íntegramente online, con o sin el apoyo en EMDR.
Es normal sentir miedo en ciertas situaciones, pero una fobia limita tu vida: te hace evitar lugares o actividades y genera un malestar muy intenso. Si sientes que ese miedo no te deja vivir con tranquilidad, o incluso lo comparas con las vivencias que suscita en otros y, claramente lo vives con un nivel de malestar mayor, puede ser una fobia,
La exposición es una parte central, sí, pero se hace de forma gradual, jerarquizada y siempre a tu ritmo. Primero preparamos el terreno con recursos para manejar el malestar y avanzamos paso a paso, para que tu cuerpo aprenda por experiencia propia que lo temido no conlleva el peligro anticipado. Cada vez que te expongas a una nueva situación, será porque la anterior ha dejado de generar malestar alguno.
Es una de sus claves: la parte racional entiende que el peligro es improbable, pero la respuesta emocional y corporal se dispara igual. Ese “saberlo pero no poder evitarlo” no es un fallo tuyo; responde a un aprendizaje que se puede reentrenar en terapia hasta que el estímulo deje de activar, de forma “defectuosa” o extremadamente sensible, la alarma.
Poco: un dispositivo con cámara, conexión a internet y un espacio donde puedas hablar con tranquilidad y privacidad. Del resto nos encargamos nosotras.









HABLEMOS
Si deseas iniciar un proceso terapéutico, pero no tienes muy claro en qué consiste o tienes algunas dudas al respecto, simplemente indícanos el motivo de tu consulta y nos pondremos en contacto contigo. Sin ningún compromiso, te ayudaremos a aclarar las cuestiones relativas al mismo.
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Podemos dar este primer paso en dos modalidades: