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¿Cómo superar una ruptura amorosa?

Entiendo que si estás leyendo esto, estarás sumergido o sumergida en un mar de dudas y, principalmente, en un malestar muy intenso que te pide más y más respuestas. Como si en ellas, buscando bien, fueras a alcanzar la ansiada paz. En relación a ello, tenemos una “mala” y una buena noticia.

La “mala” es que la única forma de sanar y superar el dolor es transitarlo, es decir: no vamos a poder, no vas a poder, saltarte ninguna fase emocional de malestar, incomodidad y/o sufrimiento.  ¿La buena? Vamos a tratar de hacerte entender en qué se sustenta dicho dolor y ofrecerte una serie de ideas que te ayudarán a afrontar el mismo, y otras tantas que, aunque no lo parezca, el llevarlas a cabo tan sólo hará que éste sea más hiriente y desesperanzador.

 

¿Está relacionado el nivel de sufrimiento con el amor que sigo sintiendo por esa persona?

Esto, entonces, querría decir que si estoy totalmente abatido o abatida, es porque era “la persona de mi vida” y esto nunca debió pasar. Y no es así.

Lo cierto es que en una relación de pareja (y en cualquier otra) se establece un vínculo referente al apego. Éste, el apego, puede nutriste de forma y en una dirección alineada y proporcional al amor romántico (acuñemos en adelante este nombre para referirnos al amor particular entre los miembros de una pareja): “cuanto más compartimos, más segura estoy de lo enamorada que estoy y más disfruto de nuestro compromiso”; o pueden ir en direcciones opuestas: “Cuanto más sufro en la relación, más daño nos hacemos y más problemas tenemos y amontonamos, más imposible veo separarme de ella”

amor romantico ruptura

¿Qué es entonces “el amor romántico” y qué es el apego? ¿Cómo puedo diferenciarlo y actuar de la forma más saludable posible?

El amor romántico es ese vínculo interpersonal que se sustenta y requiere de tres áreas:

  • Intimidad: se refiere a la cercanía, complicidad, acompañamiento y confianza. Y es el ingrediente principal, además, en las relaciones de amistad.
  • Pasión: hace alusión al plano más carnal y de disfrute, no sólo incluye el deseo sexual si no la “necesidad” de establecer contacto y unión con el otro.
  • Compromiso: se relaciona con la lealtad, la responsabilidad afectiva, el deseo de construir un futuro y un proyecto de la mano de otra persona

Mientras que el apego es el vínculo afectivo (más o menos estable, más o menos saludable) que establecemos en el compartir con el otro y que se ve notablemente influido no sólo por el estilo de apego personal, si no por el estilo de apego del otro y por nuestra historia vital y relacional. Es una forma y estilo propio de abrirme (o cerrarme) a las relaciones, a amar y ser amado.

De forma muy escueta e independiente, mientras que el apego sería un <<necesito>>, el amor romántico sería un <<quiero, elijo>>.

¿Por qué es importante conocer nuestro estilo de apego en una ruptura?

El apego encuentra su origen en la relación de necesidad y supervivencia que todos tenemos cuando somos niños con nuestras figuras de referencia. (Si quieres profundizar más, te invitamos a que leas  nuestro post sobre el apego). Es por esto que el circuito del apego se activa ante momentos de lejanía o distanciamiento interpersonal (como una ruptura), y lo hace para probabilizar la unión y reconexión con el otro.

Entre las respuestas de activación de éste podemos encontrar:

  • Idealización de lo que el otro es o el otro me daba
  • “Olvidos” específicos en torno a todo lo que no me daba y/o todo el daño que me hacía
  • Respuestas de ansiedad fisiológica muy fuertes que sólo parecen disminuir en el contacto con el otro
  • Ideas extremas y percibidas como racionales de la imposibilidad de continuar una vida sin el otro
  • Sensación de “no era para tanto, no estaba tan mal, realmente era feliz…”

Es por esto por lo que es posible que el amor romántico ya no exista o no de la forma en que nos hace felices y, aún así, caigamos en “las trampas del apego”: obviar todas las señales de insatisfacción y desilusión, para mantenernos aferrados a personas y relaciones que ya no suman y que, en algunas ocasiones, sólo restan.

Entonces, ¿es sólo apego?

No, tampoco.

En muchas ocasiones, efectivamente, sufriremos por el sentimiento de pérdida de aquella persona de la que continúo enamorada o enamorado. En esta ocasión las respuestas del circuito de apego estarán alineadas al deseo de recuperar al otro y la relación.

La ventaja principal de conocer nuestro estilo de apego habitual y, en concreto, el que mantenía con mi ex pareja, será en aquellas ocasiones en las que la ilusión había desaparecido, la diversión, la confianza, las ganas de compartir…es decir: allá donde la relación de pareja dejaba de ser un contexto de felicidad. Para mantenernos alerta y no volver una y otra vez a lugares y personas que, en el aquí y en el ahora, no nos hacen bien.

¿Qué debo esperar de una ruptura?

Puesto que una ruptura es una pérdida no sólo de la persona y la relación, si no de rutinas, proyectos a futuro, familia política… lo esperado será vivir las fases universales de un duelo. En concreto:

  • Fase de shock o negación: la incredulidad de apodera de ti, no entiendes que esto esté ocurriendo y te quedas “congelado o congelada”. Sin saber muy bien qué hacer, decir, sentir…
  • Fase de ira: debido a la función de dicha emoción básica, que es “ponernos a salvo” física y emocionalmente, en este proceso es la fase y emoción que ayuda a poner distancia, sintiéndolo como una recarga de pilas desde pensamientos como “¡cómo ha podido hacerme esto!, con todo lo que he dado por él” o “con la de veces que he estado para ella y así me lo paga…”. A la vez, nos ayuda a poner el foco en el otro en lugar de en nuestra propia situación emocional.
  • Fase de negociación: comenzarás a analizar lo vivido, recuerdos concretos, y encontrarás pequeñas situaciones que, de haber sido un poco diferentes “lo habrían cambiado todo”
  • Fase de tristeza o depresión: ya serás plenamente consciente de la realidad, y esto será muy duro. Es posible que tengas un fuerte sentimiento de vacío y desilusión.
  • Fase de aceptación: conectas con la capacidad de continuar adelante sin la persona y la relación, así como confías y crees en la capacidad de volver a ser feliz e incluso volverte a enamorar

Todas estas fases serán de obligatoria vivencia, no te empeñes en correr y saltarte unas u otras: ni esto está bajo tu control, ni sería útil. Todas son importantes en tu proceso de superación y sanación.

¿Qué puede ayudarme?

  • Comparte cómo te sientes y cómo lo estás viviendo. Apóyate en tu red de amigos, familiares… déjate vivir las emocionas tal y como vienen con el sustento de los tuyos
  • Mantén determinadas rutinas que no sólo formaban parte de tu vida en pareja, si no de tu propia vida. Enséñale a tu cuerpo y a tu mente que tienes una vida e ilusiones propias y que pueden ser perfectamente sostenidas a pesar del cambio
  • Incorpora otras diferentes y novedosas a tal repertorio. Muéstrate que la vida sigue, que las ilusiones pueden desaparecer y aparecer continuamente, y mantente activo con estímulos más novedosos y atractivos que, de forma proporcional, te dejen menos espacio para estar atento a pensamientos y emociones desagradables
  • Amplia tus redes: de la misma forma que te apoyas en tu círculo más cercano, explora nuevos ambientes, nuevos colegas y posibles amigos. Sobre todo puede ser de gran utilidad si compartís muchos contextos: trabajo, amigos, hobbies…
  • Respeta el “Cero contacto”. La joya de la corona, la pauta fundamental que todos sabemos y que muy pocos respetan. Ayuda a tu cuerpo, a tu mente, ayúdate a ti a relacionarte con la mueva realidad sin “escapes”, sin “fugas hacia lo que un día fue”. Déjate sentir el echar de menos apretando y casi ahogando, hasta que veas que tú eres mucho más que esa sensación, y se pasa. Las emociones siempre pasan.
  • Ten esa “última conversación” cuando estés preparado o preparada, cuando te puedas permitir hablar de todas las emociones que ahora conviven en ti: rabia, tristeza, comprensión, cariño… todas.
  • Chequea y reevalúa todo lo vivido, extrae de ello y de lo que estás viviendo ahora criterios de lo que en el futuro te gustaría tener y aquello que no te haría feliz.
  • Acepta la nueva realidad, incluso en muchas ocasiones tendrás que recordarte en voz alta esta realidad: “Las cosas han cambiado, el proyecto ya es completamente personal y, aun así, saldré adelante y volveré a estar bien ”

autocuidado despues de ruptura amorosa

En resumen, combina descanso, atención y una experiencia plena de las propias emociones, con actividad, con continuar formando parte de la vida de forma activa. Recuerda que incluso en “los peores momentos”, la vida sigue, la vida no espera.

¿Qué estoy haciendo que únicamente aumenta mi dolor y alarga el duelo? O, dicho de otra forma… Lo que tienes que dejar de hacer, ¡ya!

  • Apresurarte a conocer nuevas posibles parejas. Si bien es cierto que has de seguir activo y activa a nivel vital, lo de que un clavo saca a otro clavo… ¡nada más lejos de la realidad!
  • Retomar el contacto con antiguos ex. Suele ser tentador buscar consuelo afectivo en quien un día lo dio, pero si ya saliste de ahí una vez fue por algo. No te pongas más trampas en el camino.
  • Tratar de entender el “por qué” de lo ocurrido sin descanso, como si hubiera un “por qué” que, de encontrarlo, acabara con el malestar. Exista o no un motivo concreto, esta búsqueda generará adicción y lo cierto es que nunca acabará por valerte. Mientras tanto, estarás postergando la aceptación de lo ocurrido y alargando el malestar.
  • Ojo a las actividades “detectivescas”. En el aceptar las emociones y la nueva realidad, no cabe hacer un seguimiento de los pasos del otro. Cuanto antes logres “contacto cero” (directo e indirecto), antes saldrás adelante.
  • Cuidado con el victimismo. Compartir vivencias, recuerdos y emociones con amigos y familia es fundamental. Siempre y cuando no sea el único estilo de relación que mantenemos desde la ruptura. Si nos pasamos, podemos pasar de una co-regulación sana y necesaria, a un victimismo incapacitante.
  • No lo pares todo. No canceles planes, no faltes a tus rutinas, a tu trabajo… Quizás un “reducir” los mismos para poder tener un espacio en el que sentir y llorar los primeros días es útil y te dará paz, pero oblígate a volver a la rutina cuando antes, dale a tu sistema, a tu cuerpo y a tu mente, motivos por los que es importante seguir y razones para ilusionarte de nuevo.
  • Ojo a la trampa infinita de la última conversación. Una “última conversación” es útil siempre y cuando sea “una”. Tu mente te va a decir una y otra vez que quedaron cosas por decir, pero no es más que la sed de conexión y calma que conlleva el dolor.

En definitiva, hacer todo lo que “no debes hacer” sólo sostendría el malestar y evitaría una eficaz y paulatina mejora.

Con todo lo anterior sólo queda que recuerdes que todo lo que estas viviendo forma parte del proceso, incluso lo más desagradable. El final está cada vez más cerca… ¡Mucho ánimo!

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Tags: SaveaPsicologia

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